Entrenar la atención es aprender a elegir dónde estar.
Una habilidad que practicamos en la vida cotidiana, no solo cuando nos sentamos a meditar.
Antes de concentrarte, observá.
La usamos para aprender, trabajar, crear y vincularnos. Sin embargo, muchas veces algo la captura sin que lo registremos.
Tomar una PAUSA y preguntarte “¿dónde está mi atención ahora?” ejercita la META-ATENCIÓN: la capacidad de registrar dónde está tu propia atención.
Una vez que lo notás, podés reconocer qué está ocupando tu ATENCIÓN y cómo te está impactando. En PRESENCIA Lab llamamos saldo atencional a ese registro: observar si tu atención está dispersa, saturada o disponible, y desde ese lugar elegir cómo gestionarla.
Probá durante tres minutos. Cada vez que notes que te fuiste y regreses, hacé una pequeña marca. ¿Qué descubrís sobre tu atención?
De la Inteligencia ATENCIONAL a MINDFULNESS
Al practicar observar, elegir y volver, creamos las condiciones para estar presentes. Mindfulness también cultiva la META-COGNICIÓN: poder reconocer qué estamos pensando mientras pensamos, sin quedar atrapados automáticamente en cada pensamiento. Desde ahí podemos mirar cómo nos relacionamos con lo que encontramos —pensamientos, emociones y sensaciones— con curiosidad, aceptación y sin juicio. No se trata de dejar la mente en blanco ni de sostener una concentración perfecta.
Cuando reconocés dónde está tu ATENCIÓN, también podés preguntarte: ¿cómo me estoy relacionando con eso a lo que estoy atendiendo?
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