Mindfulness es una forma de estar en la vida.
La atención nos ayuda a llegar al momento presente. Mindfulness nos invita a habitarlo tal como sucede, con una mirada consciente, abierta y amable.
¿Dónde está mi ATENCIÓN?
¿Cómo me relaciono con lo que estoy atendiendo AQUÍ y AHORA?
El entrenamiento atencional nos permite reconocer cuándo la mente se va y elegir volver. Al cultivar mindfulness, llevamos esa atención de manera intencional a la experiencia presente: lo que ocurre fuera y dentro de nosotros, en el cuerpo, los pensamientos y las emociones. Al notar dónde está nuestra atención ejercitamos la META-ATENCIÓN. Al reconocer los pensamientos mientras aparecen, cultivamos la META-COGNICIÓN: podemos observar lo que pensamos sin tomar cada pensamiento como una verdad o una orden.
La META-COGNICIÓN —observar nuestra propia mente— es una de las grandes habilidades que cultivamos con mindfulness. No buscamos sentir algo en particular ni cambiar de inmediato lo que aparece. Practicamos abrir un espacio entre el estímulo y la respuesta para salir del piloto automático y responder con mayor conciencia.
Una práctica con raíces y con investigación.
Mindfulness va más allá de mejorar el foco. Nos invita a observar la experiencia y a estar con ella de otra manera.
“Mindfulness es parte de la vida.”
Thich Nhat Hanh · conversación con Krista Tippett. Escuchar en Plum Village ↗
Jon Kabat-Zinn · ¿Qué es mindfulness?
Uno de los pioneros en llevar esta práctica al ámbito de la salud la describe como prestar atención deliberadamente al momento presente, sin juzgar. En este video breve habla de la presencia como algo que se vive, no solo como un ejercicio de concentración. Ver video · 2 min, en inglés ↗ · Abrir en YouTube ↗
Rick Hanson · La mirada de la neurociencia
En este video, Hanson explica cómo se relaciona la práctica de mindfulness con la actividad del cerebro. Es una puerta de entrada para seguir explorando la investigación, sin reducir toda la experiencia a lo que ocurre en el cerebro. Ver video en su sitio · en inglés ↗
¿Qué muestra la evidencia?
Una revisión de ensayos clínicos encontró evidencia moderada de mejoría en ansiedad, depresión y dolor tras programas de meditación mindfulness. Para otros resultados, la evidencia era menor o insuficiente. Es un campo de estudio en desarrollo: los resultados dependen de la práctica, las personas y el contexto. Leer la revisión científica ↗
Una rueda para volver a la presencia.
Cultivar mindfulness también es cultivar la manera en que nos relacionamos con la experiencia. Tocá cada actitud para conocerla.
No juzgar
Observar lo que aparece sin clasificarlo enseguida como bueno o malo.
¿Cuál de estas actitudes sentís más presente hoy? ¿Cuál te gustaría empezar a cultivar?
Explorá tus actitudes ↓¿Por dónde empezarías vos?
Una exploración personal, no un examen. Pensá en cómo viviste estas actitudes durante las últimas semanas.
Dos formas de practicar. Una misma presencia.
Práctica formal
Reservar unos minutos para meditar con intención: prestar atención a la respiración, al cuerpo o a la experiencia que aparece. Podés empezar con una meditación guiada por Vero.
Práctica informal
Llevar esa misma atención a algo que ya hacés: tomar un mate, caminar o escuchar a alguien. No hace falta agregar una actividad más al día.
Ambas se acompañan: un momento de práctica puede enseñarnos a reconocer y volver en medio de un día común.
Una práctica informal: tu próximo mate
1. Antes de tomarlo, hacé una pausa y sentí el peso del mate en la mano.
2. Percibí la temperatura, el aroma y el primer sorbo.
3. Si la mente se va a otra cosa, reconocelo sin juzgar y volvé a las sensaciones.
4. Al terminar, preguntate: ¿qué noté que antes me pasaba inadvertido?
Podés hacer lo mismo con una taza de té, agua o al caminar. La práctica es darte cuenta y regresar.
La presencia se cultiva practicando.
Empezá por observar tu atención y descubrí las experiencias de PRESENCIA Lab.